Volver a disfrutar del pan: cuál debemos elegir para cada plato

El pan, esa humilde maravilla gastronómica, vuele a estar de moda. Después de años de comer pan que simulaba ser pan (congelado muchas veces), vuelve el gusto por hacer y degustar pan de verdad, buen pan. Cada vez florecen más tiendas dedicadas al mundo del cereal.

Los crujientes o picos para los ibéricos, que contrastan con su salinidadEste producto está en la base de la Dieta Mediterránea y se recomienda consumirlo unas 5 veces al día, en raciones de alrededor de 40 g cada una. Además, aporta vitaminas del tipo B, minerales y fibra, siendo mayor su cantidad en los panes integrales.

Hemos aprendido que el plan no es tanto un complemento como una parte importante dentro de la comida. De ahí que ante la variedad de panes toca saber cómo combinar, qué pan elegir para cada comida.

En cuestión de paladares cada uno conocerá bien el suyo, apuntan Javier Marca (Panic) y Moncho López (Levadura Madre). En principio, la cocina también se guía por el sentido común. Por ejemplo, si tomamos algo con salsa siempre será más recomendable un pan con miga, que empape, pero la cosa cambiará si es un bocata para tomar de pie, porque habrá que pensar también en un pan con corteza dura, que soporte el peso de los alimentos que van dentro.

El de maíz para alimentos dulces: mermeladas, carne de membrillo…Un pan sabroso es más recomendable con alimentos que no enmascaren su sabor, como quesos poco curados o embutidos suaves. Y al contrario; para una comida muy sabrosa, mejor un plan blanco, sin semillas, que solo aporte textura y sabor ligero.

Entre las armonías claras se encuentran los panes crujientes blancos o picos para los ibéricos, que contrastan con su salinidad; los ahumados irán bien con el centeno, pues su miga es algo más ácida; y los de maíz con alimentos dulces como mermeladas, mantequillas o carne de membrillo. El pan candeal, la clásica hogaza, es perfecto para corderos o carnes asadas y el integral será buena pareja de sopas y guisos contundentes, por su intenso sabor. El pan payés, con una miga muy compacta, es muy bueno para acompañar arroces, así como para preparar bocadillos con quesos fundidos.

Finalmente, los panes negros, que al contener tanto sabor son el pan idóneo para alimentos grasos como el salmón, los pescados ahumados y ensaladas con verduras más amargas como endivia, rúcula o espinacas.

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